Muchas veces estamos metidos tan a fondo en la velocidad del día a día, que se nos olvida que parar y relajarnos está en nuestras manos. 

Hay muchas técnicas de relajación que se basan en la autorregulación, es decir, la posibilidad de realizar acciones mediante las cuales modificamos el modo en el que son segregadas las sustancias químicas que genera nuestro cuerpo de manera natural y que por tanto nos ayudan a relajarnos.

Os recomiendo 3 que, a mi, me funcionan: 

1. Respiración con el diafragma

Las técnicas de relajación relacionadas con la respiración son muy fáciles, por lo que este es un ejercicio ideal para iniciarse. Muchas veces, el simple hecho de modificar el modo en el que respiramos hará que se desencadenen una serie de procesos en nuestro cuerpo que harán que nos relajemos  significativamente. 

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Túmbate en una superficie plana mirando hacia arriba y manteniendo una postura recta, pero sin contraer los músculos. 

Pon una mano sobre el pecho y la otra sobre el abdomen. Durante 20 segundos, dirige tu atención hacia cómo la respiración hace que estas dos zonas se muevan. (El hecho de que el pecho se mueva mucho más que el abdomen es un signo de respiración superficial, eso es lo que no queremos que pase)

Durante un mínimo de 3 minutos, debes guiar tu respiración para hacer que la mano que reposa sobre el abdomen se mueva más que la que hay sobre el pecho.

Inhala profundamente por la nariz durante unos 5 segundos y mantén el aire en la zona del vientre durante un par de segundos. Luego, exhala por la boca durante otros 5 segundos.

2. Meditación guiada

Hay muchas formas de realizar meditación, pero si estás empezando la meditación guiada es una de las mas sencillas, ya que habrá “alguien” ayudandote en el proceso. Para esto la clave es entender que es prácticamente imposible dejar la mente en blanco y que siempre te va a llegar algún pensamiento. Lo importante es no dialogar con ellos. 

En Spotify hay muchas listas que te ayudan con esto, te recomiendo echar un ojo ahí y encontrar una voz que conecte contigo.

3. Escaneo corporal

El escaneo corporal implica buscar un lugar tranquilo y sin ruidos, sentarte o tumbarte y, tal y como indica el nombre de esta técnica de relajación, cerrar los ojos e imaginar que nuestra consciencia es una especie de escáner que repasa nuestro cuerpo, de arriba a abajo o de abajo hacia arriba. Es decir, que debes ir centrando tu atención en las partes del cuerpo que quedan en una línea perpendicular a tu columna vertebral, haciendo que esta se desplace siempre en la misma dirección, y tomando plena consciencia de las sensaciones que te llegan de esas zonas que quedan a la misma altura.

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