Realmente el autonocimiento puede llegar a ser una de las batallas más duras con las que lidiemos a lo largo de nuestra vida.

Somos los únicos que vamos a estar presentes en nuestro día a día durante todo el camino y por ello intentar romper las barreras y los mitos que nos han inculcado desde pequeños es muy importante.

Sonará a tópico, pero cada persona es un Mundo, con sus propias característica y circunstancias.

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Esta vez quiero que penséis en vuestro entorno social y en como tratan los problemas mentales, en como nosotros mismos muchas veces dejamos los sentimientos que se han acumulado durante el día y actuamos de manera automática.

Para empezar, debes plantearte lo siguiente: ¿Expresas tus emociones o las reprimes?

Cuando las emociones agobian no son expresadas, las negamos, las bloqueamos y evitamos, las escondemos y consecuentemente nunca desaparecen.

Metafóricamente, los acontecimientos no tan positivos que vivimos son como pequeñas heridas internas, que podemos tapar con una tirita, pero si no nos interesamos en hacer una buena cura no desaparecen e incluso pueden llegar a infectarse. 

Sentir es la clave para poder comenzar a vivir plenamente, ¿Qué sueles hacer cuando sientes aquellas emociones que se te atascan? ¿Las ignoras, las reprimes y las callas? ¿Has probado a dejarte sentir tu emoción y a escuchar lo que te dice el cuerpo o te pide la mente? Analiza e identifica la emoción ¿Es frustración o solo tristeza? ¿Estas enfadado o te sientes solo? ¿De verdad estás ansioso o simplemente estás asustado? Reprimir y desviar las emociones es una justificación más para evitar sentir aquello que hemos interiorizado que hay que ocultar.

Una vez identificado el sentimiento debemos de aprender, y me atrevo a decir, a desaprender, que no tenemos por qué juzgar lo que sentimos. No podemos estar siempre felices, es una utopía, evidentemente si vives pensando en alcanzar lo inalcanzable nunca creerás ser suficiente. 

Dejemos de calificar las emociones como “buenas” o “malas”, porque todas tienen un fuerte carácter informativo sobre lo que nos ocurre en ese preciso momento.

Ahora bien, no quiere decir que no haya emociones que nos ahoguen más que otras, nadie quiere sentir miedo, ansiedad o tristeza, pero en lugar de rechazar directamente esas emociones podemos aceptarlas.

Aceptar la soledad, el estrés, la angustia o el agobio no es irracional, porque sí: no esta mal sentirse mal.

Una vez has sentido y has aceptado tus emociones solo queda creer, cuando creemos en las posibles soluciones para optimizar nuestro bienestar podemos buscar soluciones.

Pequeña planta brotándo de una palma extendida
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Sin embargo, si partimos de la imposibilidad de mejorar nuestra calidad de vida jamás podremos cambiar, querer recuperarnos es clave, solo podrás mejorar cuando te sientas preparado para ello.

La percepción que mantenemos es muy importante, la “inteligencia emocional” no es intrínseca al ser humano, al igual que no nacemos hablando, corriendo y con un grado y tres masters.

Gestionar las emociones, sentirlas, aceptarlas y prepararse para una recuperación eficaz tiene que aprenderse.

Celia Benavent Martínez

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