“Para vencer la frustración, uno debe permanecer intensamente enfocado en el resultado, no en los obstáculos”

T.F. Hodge.

La frustración es un sentimiento que aparece cuando queremos conseguir una meta u objetivo y hay algo o alguien que interfiere en que podamos lograrlo. Comprende tanto el acto de otra persona que nos frustra como nuestra propia sensación de que han intervenido en nuestra meta.

La privación relativa es la frustración producida por la diferencia entre lo que quiero conseguir en la vida con lo que puedo conseguir. Se percibe al comparar “lo que espero” con “lo que logro o puedo lograr”.

Existen tres tipos de privación:

Privación decreciente: Se da cuando la expectativa era inicialmente viable pero conseguirlo se hace cada vez más difícil. Por ejemplo, inicié mis estudios universitarios con planes de hacer nuevos amigos y viajar pero el estado de alarma ha producido que mis planes que eran viables hace un año hoy por hoy sean imposibles.

Privación de las aspiraciones: Se da cuando la expectativa aumenta y las posibilidades de conseguir lo que quiero se mantienen. Por ejemplo, cuando comenzaron a llegar las vacunas del coronavirus a España se dispararon mis expectativas, comencé a hacer planes y a organizar escapadas y viajes con mis amigos y amigas pero las restricciones se han mantenido iguales.

Privación progresiva: Ocurre en situaciones donde estamos acostumbrados a un crecimiento y a una conquista de valores y de bienes notable. Como nos acostumbramos a una mejora constante, nuestras expectativas. El problema aparece cuando, por alguna situación, las posibilidades de continuar mejorando se reducen y nuestras expectativas continúan aumentando. Por ejemplo, Ana tenía un buen trabajo antes del coronavirus. Recibía buenos incentivos y sus condiciones laborales eran buenas. En la empresa estaban contentos con ella y Ana creía que probablemente la ascenderían en los próximos meses. En marzo apareció el coronavirus y la tienda donde Ana trabajaba cerró. Ana en la cuarentena seguía pensando que cuando volvieran a abrir la tienda quizá la ascenderían a un puesto mejor pero cuando la tienda abrió, tuvo que despedir a varios de sus trabajadores y bajar los sueldos para evitar la quiebra.

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